2 may. 2009

La música del azar; lo feliz y lo imbécil

Ya perdí la cuenta de cuántos días llevo encerrado y sin clases. Ya perdí, también, la cuenta de los enfermos y de los muertos porque, bueno, ya nadie sabe. Ahora bien, mis días encerrado han sido alegres. Preocupantes, claro, pero alegres. Y no siento culpa alguna por ser feliz ahora que la epidemia ya está en fase 5 según la OMS y cuatro continentes están infectados, y hasta los defeños ya son víctimas de xenofobia por parte de los propios mexicanos, lo cual, por cierto, me da mucha risa. No, no siento culpa alguna.

Se pensaría que la felicidad es un logro, un trofeo. Basicamente tenemos la noción de que la felicidad es algo que se consigue luego de luchar por ello. Nada más falso. Baruch Spinoza refería de la felicidad no como de un premio sino como de una virtud. La felicidad para Spinoza era la virtud que hace posible a las otras y no un resultado, un fin; no tenemos bondad o valentía para ser felices, al contrario: puesto que somos felices podemos echar a andar la bondad y la valentía. No luchamos contra nuestros males para ser felices; puesto que somos felices podemos luchar contra los males.

O algo así decía Spinoza. Tal vez tenían razón mis padres al no dejarme ver ciertas películas catastróficas cuando era niño; veo cómo muchas actúan acorde a los guiones de dichas películas mientras otros hace todo lo posible por apartarse del guión (el guión de La mancha voraz, para ser precisos). El agua tibia es un invento desconocido para esta ciudad. Aún me llegan correos con infinitas babosadas sobre la doctrina del shock y demás barbaridades como teorías de la conspiración y obra divina. Dos bandos: los que creen que no pasa nada o los que creen que es el Juicio Final. Hay gente que le es difícil creer que esto sucedió así y ya. Y sí el libro de la doctrina del shock es bueno y todo, pero no tiene nada que ver con lo que pasa ahora.

Siento pena por aquellos que creen que si algo se sale de control el culpable tiene que ser humano, o por lo menos debe tener rostro. Los que suelen creer en esas teorías no buscan la verdad, buscan algo que la oculte. Los que mandan mails sobre teorías de la conspiración necesitan creer que no son víctimas del azar y que todo tiene una razón tangible. Lo dije cuando Muriño y lo digo ahora; el sospechosismo es agradable porque cualquier actor conspirador imaginable (el gobierno, Dios, etcétera) tiene razones, y el azar no. El azar no necesita razones para crear un virus y ponerlo en la Ciudad de México. El azar no necesita razones para matarte.

Pero al fin de cuentas es el mismo azar el que nos puso aquí sobre la Tierra, con la distancia justa del Sol, el agua, la inclinación de la Tierra, la Luna y demás factores indispensables que estemos aquí. Eso no lo ve la gente que cree en la conspiraciones, supongo. Pero lo fundamental, creo, (y por lo cual hablé de Spinoza) es que esa gente no es feliz. Y porque no es feliz no puede aceptar el azar y su música, así como no son capaces de tomar decisiones. Porque la felicidad es una decisión, una de las pocas cosas donde no tiene mucho poder el azar.

De mientras seguiré leyendo y de salir, lo haré con cubrebocas. De mientras dejaré de escribir sobre la felicidad y sobre imbéciles. Lo imbécil y la felicidad irritan a algunos facilmente. Saludos.

4 comentarios:

Nayeli García dijo...
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∂µRФR∂ dijo...

Con referencia a la felicidad, recordé una anécdota de Buda que se encuentra en el Mahjjima Nikaya:

Kutadanta pregunta al Buda:
-Buda, ¿dónde se encuentra el nirvana?
Buda responde-El nirvana está presente si es que vives en la verdad y en la bondad.
-Entonces-prosiguió Kutadanta-, si lo entendí bien, el nirvana no es un lugar... En este caso, si no está en ninguna parte, no existe.
-No comprendes-contestó Buda-. Escucha ahora, y responde esta pregunta: ¿dónde se encuentra el viento?
-En ningún lugar.
-¿No existe entonces?
Y Kutadanta no respondió.

¡Saludos!.

Chloe dijo...

A mi si me hubiese gustado matar algunos infectados en la camara de diputados...

Saludos!

Nayeli García dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.