18 may. 2009

La joven poesía

Ayer salió en la Jornada una buena nota sobre los nuevos poetas. Representando a devra, Daniel y a la Red, Manuel de J.. También salen Anaís Abreu, Iván Cruz, Claudina Domingo y Cristian Peña. Creo que la nota es incluyente y da un buen margen para conocer la poesía reciente de esta ciudad. Iván Cruz dice cosas, a mi parecer, acertadas. Les recomiendo la nota.

También Manuel escribe un pequeño ensayo que da muy seriamente su posición ante el asunto. Y creo que se debe celebrar la nota de Manuel por muchas cosas que dice y por el hecho de que empecemos a buscar (o darle) sentido a lo que nos ocurre en estos momentos. Existen algunos matices en los que no estoy de acuerdo. Para él la crisis no tiene que ver con los lectores y con las editoriales. Puede ser. Sin embargo sabemos que antes la poesía ocupaba un lugar de mayor privilegio apenas el siglo pasado. Si bien las ventas nunca fueron rendidoras, sí llegaron a ser redituables. También sabemos que la oralidad hacía mucho en la comunicación; antes, gente que no sabía leer, sabía poemas de memoria porque se "los habían leído". Es decir: cierto es que la crisis, como tal, no es de lectores y mercado (aunque, sigo pensando, están desatendidos), pero sí se están moviendo los medios de distribución y se debe buscar que los nuevos medios, y su uso, sean igual o más competentes que los anteriores. También tiene razón Manuel en la forma en que los poetas hacen su carrera y cómo esto afecta la creación.

Un matiz donde no concuerdo con Manuel es en la ruptura. En nuestros días la vanguardia y la búsqueda de nuevas formas son muy apreciadas. Como dice Rafael Mondragón, romper con los tópicos es un tópico es sí mismo. En contraste, hubo épocas en que el valor primordial era ser más cercano a la tradición y los cambios en el canon se daban por repetición; de tanto repetirse, mutaba, se volvía otra cosa. Parece ser que en México nos pega especialmente la palabra tradición por ser altamente asociable a Octavio Paz. Comprensible. Ahora bien, yo agregaría a lo dicho por Manuel que se rompe con una tradición cuando esta no es comoda para uno. Toda rebelión es personal en primer grado. Como bien apunta Manuel, ser conservador puede ser sano y válido si uno está coforme y se siente saludable con el estado de las cosas. El chiste es que cuando quieres cambiar una cosa terminas cambiando todas las demás. Curioso, ¿no? Como dije, nuestra problema es que no sabemos pa dónde jalar. Nuestra libertad ahora reside en elegir.

Agregaría que en toda apuesta que se haga se debe hacer caso de la sensatez (y no por eso deja de ser apuesta). ¿A qué me refiero? Para algunos será la creación del agua tibia, pero un grave error (que ya han cometido algunos poetas de la generación anterior) es subirse a la tradición para justificarse desde el principio aunque no sepan escribir (y que además se suben a cosas que no conocen), o, el extremo contrario, negar toda tradición para justificar que no saben escribir y no hacerse responsable de nada. Ambas posiciones, ambas extremas, el incesto y el parricidio, me son deleznables.

Manuel meciona que los problemas que afrontamos son 1) la actitud del autor, 2) el apego institucional, 3) el prejuicio a la obra y 4) el hermetismo de grupo. Los dos primeros puntos me parecen fundamentales. Quizá, agregaría que el apego institucional es un problema por la forma del apego y no por el fondo. Les sugiero lean la nota de Manuel y ojalá la charla siga. Por último, quizás sea un lugar común, pero me pareció muy lúcida y certera esta aseveración de Manuel: "la obra poética ante todo pretende una cosmogonía." Chingona frase. Saludos.

5 comentarios:

Nayeli García dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Eliud Delgado dijo...

Creo que la crisis de la poesía es parte de otra más grande, que los filósofos francofonos dieron por llamar "posmodernidad"(y ahí entra el canon, el negocio, la cultura del libro, el internet, el contacto de lenguas, los medios, etc) un nombre bastante molesto y por lo tanto polémico. Sé que al aceptar esto me estoy subiendo a un "carro", pero a veces es necesario que te den un aventón para llegar a terrenos donde ya puedes caminar agusto, lo malo es cuando crees que el carro es un taxi o sólo te subes por hueva sin que te importe a dónde te lleve.

Saludos.

M J J dijo...

Hola Eduardo, gracias por la promoción que le das a estas reflexiones o discusiones sobre la crisis o le bache o lo que sea que pasa, que ciertamente puede pasar en muchos lados, no sólo en México. Lei tu entrada en el depa de Yaxkin pero apenas ahora te escribo; Yaxkin también tomará partido o eso me dijo (ojalá que otros se animen). En la segunda parte explicaré esos cuatro puntos que supongo nos aquejan en mayor o menor medida a los nuevos poetas.

Yaxkin Melchy dijo...

LA IMAGINACIÓN O EL CORAZÓN PERDIDO DE LA POESÍA MEXICANA.

Reírse de la cara de alguien es como reírse de un poema. Acto inútil que ha estancado a un fuerte segmento de la poesía mexicana en la superficialidad de “los buenos poemas”, en los cuales los rasgos a evaluar son: la estructura, la imagen, lo comedido, y lo acertado del tema tratado según las circunstancias actuales irónicas o televisivas. Esta superficialidad es la de los poetas que nunca podrán creer en la poesía como profecía, sueño, delirio, conocimiento, sabiduría. Los que creen que hay que hacer poemas, y no mundos nuevos, los que creen que hay que ser poetas y no profetas o magos o sabios o místicos.

Ellos se engañan porque en el fondo de sus corazones saben que toda ficción poderosa es por densidad. La densidad de una obra es que no pretende dar solo significado, sino dirección, sentido. Harry Potter es una ficción poderosa, genera movimiento, genera aspiraciones, y valores que se asimilan. Sin embargo no toda obra poderosa tiene la bendición del mercado, la ficción corre los riesgos de ser un libro más que se cierra.

Ver “lo bueno o lo malo” del poema resulta tan superficial como clasificar a sus creadores en “buenos y malos” poetas, habría que pensar en la densidad de un poema que a lo mejor no entiendo o que me mueve al enojo. La densidad del poema: un hasta adónde pretende, habría que preguntarse… y en su caso evaluar.

La ficción igualmente tiene el poder de crear a los lectores de su mundo, de su entendimiento, sean humanidades luminosas o monstruos kamikazes, sean robots o animales travestis. Ruptura es asentar una nueva tradición.

En ese sentido quizá sea tanta la ruptura del sabio que ha recorrido todas las tierras, como las del profeta loco que ha descifrado los números del universo, sean ellos los poetas que han dado cuenta de una ficción sobrehumana, he ahí la genialidad. La realidad no existe, toda ficción es realidad, nuestra realidad es una ficción.

Poemas así, obras así, plantean el desafío: una apuesta mortal contra el tiempo que vive un solo hombre.
La ficción es un rito que queda en las mentes, más allá que en sus páginas. Y algún día en que los robots sean realidades o la humanidades luminosas, los monstruos suicidas o los animales travestidos. Algunos esos de los que se callaron dirán: pero si esto lo conozco y esto es un texto que soñé. En México los caminos de las escrituras potentes están más cercanos al ninguneo por el silencio, y a veces a ser descalificados como “sinrazones”, malos poemas o como textos con partes “rescatables” (para los más benevolentes). Estos lectores enclaustrados piensan que la literatura se acaba al cerrar el libro.

Sin embargo la poesía es pan en otros sectores de nuestro país (por poner el caso de comunidades indígenas) existe un delirio poético que se lee, se siente, se comenta, se festeja y el libro siempre queda abierto en las casas.

Los grandes poetas crean porque ellos son medios, prestan la voz a ficciones poderosas: dioses, sentimientos, ciencias, artes. Las grandes ficciones crean Valor, Aspiración, las obras fuertes son Éticas.

En el panorama nacional cada vez nos cansamos más de los ya acostumbrados “buenos poetas, comedidos muchachos”. Ellos que solo repiten las ficciones de su tiempo, cubriendo un segmento entre la televisión y el reloj mercantil.
Son los “poetas correctos” para un público que al cerrar un libro sólo le queda el recuerdo de haber leído un buen poema. Nada más.

La ficción no es hacer lindos versos, “buenas” imágenes. Por origen ficción es romper y recrear las reglas. Desde las más elementales que son las de la naturaleza. En el mundo real una manzana se cae al piso, en la literatura los animales son hombres y la gente vuela, y por ende las reglas políticas, religiosas, morales, mercantiles, personales también pueden romperse y recrearse. Por eso la ficción puede poner en jaque a un sistema político entero. Ficción es poner otras reglas del juego.

Todo poeta de nuestro aprecio debería ser místico, sabio, loco, profeta, científico, medium, y nunca más volver a ser poeta, todo poeta de nuestro aprecio es aquel poeta del que no podríamos reírnos por la simple cara de su texto.

Cansancio de las caras bonitas,
imaginar el corazón perdido de la poesía mexicana.


Yaxkin . Melchy

Anónimo dijo...

Los poetas jovenes de la actualidad, generalmente, no muchos claro, no leen y es lamentablemente que cuando lo hacen busquen referencias tanto esteticas, criticas, etc. que no son buenas. nuestros jovenes actuales no comprenden ultimamente lo que significa la poesía y comprometerse 100% con ella. creen que es escribir es cosa de un segundo. La poesía no viene de golpe y recordemos que no todo lo que suene bonito es poesía.
nosotros los jovenes algunos estan o estamos acostumbrados a la vieja escuela, caramba hay que romper ya esos canonés y romper con las reglas de la escritura, hay nuevas formas de escribir, diferentes maneras. recordemos lo que dice O.Paz. la poesía es expresión. o algo similar dice.
es una pena que haya tanto joven con tanta intuición poética. y no sepan valorarla o aprovecharla.

salu.