10 may. 2009

El periódico y la crisis de la poesía

Tú amor es el periódico de hoy El periódico (otra despedida anticipada)

Tengo el gusto de encontrarme entre las pocas personas menores de 25 en este país que compran y leen el periódico. Disfruto de abrirlo en el Metro o en el camión, y hojaerlo todo primero, antes de decidirme por tal o cual nota. Si es temprano, y acaba de llegar a los puestos, uno puede además apreciar que el periódico llega caliente literalmente y la tinta es capaz aún de manchar los dedos.

Tengo el gusto de encontrarme entre las pocas personas de mi edad que compran y leen el periódico, porque los demás ven las noticias en la tele, unos cuántos sólo en Internet y la gran mayoría no lee ni ve los noticieros. Podría decirse que mis gustos son del siglo pasado. Y tengo que aceptar que la noticia que corrió en Internet a las ocho de la mañana de hoy aparecerá en el periódico mañana. En estos tiempos un día es mucho tiempo (pobre: nadie lo valora) y leer el periódico de hoy es leer lo que ya sabes porque salió ayer y lo viste en el Internet y en la televisión. Aquella canción de Héctor Lavoe, "Periódico de ayer", debería cambiar por "Periódico de hoy": "Tú amor es el periódico de hoy, que nadie más procura ya leer"... ¿Y para qué leer el periódico de hoy?

Lo cierto es que estamos en tiempos de cambio. Estamos en medio de una revolución y el nuevo blanco es el periódico. En E.E.U.U. la noticia impresa ya está en vías de desaparecer y ese destino eventualmente será igual para el mundo. En México es especialmente duro porque la gente no lee el periódico (El Gráfico no es un periódico) y ya lo está abandonando. Se supone que en los países pobres, o sea nosotros, el papel tiene futuro aún, mientras el Internet siga siendo un privilegio. Sin embargo a mí me da ñáñaras saber de periódicos con más de 100 años que paran sus imprentas en Estados Unidos. Y para colmo la crisis económica no parece dejar mucho margen.

¿Cuál será el encabezado del último día del último periódico impreso? ¿"Nos rendimos"? ¿"Se acabó la prensa impresa"? Lo peor de todo es que algo me dice que estaré ahí para verlo. Mi generación,bastante pasguata, mediocre, sin aspiraciones y con su infinita abulia hace que ponga todas mis esperanzas en la que venga en 10 años. Mi esperanza en todas las cosas, y el periódico es una de ellas. Parece ser, el periódico representó una manera de ver el mundo; aquella época en que lo importante era conocer de los hechos y no informarse sobre los mismos. Sólo espero que conocimiento, por el medio que sea, siga siendo más importante que información.



Poesía y los tiempos de crisis

Aquí también la abulia y el regocijo en la mediocridad no dan para mucho. La poesía está en crisis. Los lectores (los pocos, casi imaginarios) se esfuman, las editoriales se cierran cada vez más, y los poetas no saben ni pa dónde jalar.

Los poetas: ellos tienen mucho de la culpa. Para empezar, por su soberbia. Creen que revolucionan las cosas con sus textos con planteamientos estéticos ya caducos o simplemente pobres cuando en realidad no hacen más que berrinches de niño de cinco años. Y no tienen lectores porque no tienen nada que decirles. Sólo se leen entre ellos porque no hay nadie más que se los fume. A eso, además, hay que agregar la nula visión empresarial que tienen. Sí: hay que ser unos románticos que no buscan el dinero y que viven del aire y todo eso, pero, al final del día, el libro (objeto aspiracional) es un producto mercantil. Tiene una industria y maneja dinero. Será injusto, pero es más fácil aprovecharte de los medios que ir en contra suya sin beneficio alguno (que aquí sería, ¡mira!, lectores). Así como hace poco me quejaba de que hay quienes olvidan que el libro es un producto cultural, bueno, ahora hay que recordar que es un producto. No se crea que esta determinación es propia del capitalismo: el libro, desde la imprenta, se maneja así. Como también lo he dicho: si a esto agregamos nuestra solvente educación...

Algo que sí no he dicho es que muchos poetas de hoy si por algo se caracterizan es por ser bastante incultos. No saben, o no les interesa saber, nada de su oficio. No tengo empacho alguno en decirlo: soy músico. Por supuesto, no soy el mejor del mundo, pero sí sé que educarse en lo que haces es básico para saber qué es lo que estás haciendo. Los músicos que creen que se trata del "sentimiento" y que no hay que saber "notas", en mi experiencia, son mediocres. Bueno, pues así son algunos poetas. Tampoco se trata de hacer una licenciatura en letras. No. Pero de menos debes tener una noción, una definición (siempre provisional) de poesía o verso, ya no digamos literatura. (Y también nociones básicas de sintaxis y, ¿por qué no?, gramática.) Ojo: definiciones como "la poesía es vivir, ser libres, experimentar, es renovarse, es ser originales" y demás chaquetas mentales no cuentan.

Lo que sí cuenta es la actitud. Eliud, con justa razón, decía de las imprecisas afirmaciones que hice en el post sobre Pacheco sobre la moral de los poetas. Creo que la figura del poeta maldito tenía validez cuando de lo que se trataba era de desafiar la forma de vida burguesa imperante. Ahora el poeta maldito es una figura burguesa, suavizada y que es el pretexto perfecto para la falta de aspiraciones. Si el poeta siente que debe ir a favor de otra forma de hacer las cosas poco le servirá usar las formas que justamente quiere superar. Es como querer dejar de construir casas de madera con más madera.

Otro problema es que parece que no queda camino alguno. Y ahí está la parte más fuerte de la crisis. Tanta vaguardia pasada hace que pensar en cambios y sellos generacionales sea difícil. La marca de la generación pasada (setentas y principios de los ochetas) y un poco de la que viene (del 85 en adelante) es la dispersión. Como quien dice, cada quien anda en su pedo. No hay (no se vislumbra) más revolución que la personal, sin más extensión que tus cuatro paredes, sin más rebeldía que hacia ti mismo y lo que escribiste ayer. Siento, esto tiene mucho que ver con el hecho de que mi generación nomás no se encuentra: o no le interesa rebelarse ante nada y nada le parece mal, o lo intenta pero con abulia y sin dirección. Me pregunto si esto es lo que esperaban las anteriores generaciones que nos dieron libertad de asosiación, de cátedra, sexual, de expresión.

La cuestión es que antes la libertad residía en crear opciones. Ahora la libertad reside en elegir.

Son tiempos de crisis. Definitivamente. Pero aquellos que sobrevivirán y cambiarán las cosas serán los que tomen decisiones, quienes elijan y elijan bien. Los que rebasan las crisis son los que nunca vieron tal (no hablo de ingnorar, hablo de reinterpretar). Los que en vez de leer tiempo de crisis leen tiempo de oportunidades. Parece trillado, pero para eso está la Historia, para preguntarle. Saludos.



9 comentarios:

Cronos dijo...

Lo que sucede con la poesía y el periódico son sólo vertientes del mismo problema. Es lo que podríamos llamar una tendencia generacional que se extiende al plano de la música, el arte general y hasta la cuestión social. Incluso podría dar mil ejemplos de gente de mi facultad, personas que, cursando una licenciatura de ciencias sociales, realmente no conocen o no les ineteresa el papel que juega su carrera en la realidad.

¿Conoces editorial Épica? Por lo menos el director conoce a los salvajes, creo que habló con Malpica y Yaxkin. El punto es que en unos días sale a la venta mi libro, publicado por esa editorial. Cuando me reuiní con el director, éste me regaló un libro, "Antología Épica II", que reúne la obra de varios poetas de diferentes generaciones, desde gente de los 60 hasta personas de los 80. En la contraportada dice lo siguiente:

"En México sucede que no hay movimientos literarios sino estilos. Desde el Poeticismo, no se ha lanzado en nuestro país un manifiesto colectivo portador de una ideología estética. Los Contemporáneos no buscaron en el campo de la poesía lírica un movimiento en donde encontrar una identidad común.
[...]
De esta manera los movimientos han dado paso a que la reflexión sobre la poesía se puede librar por cuenta propia, por cada escritor, de modo individual generalmente. Cada quien está vuelto hacia su propia obra, de esta manera la tendencia actual es que los estilos poéticos son los movimientos de la poesía mexicana contemporánea."

Por cierto, hablando de música y reiterando el hecho de que soy un fanboy de este señor, te recomiendo el disco "Fear of a blank planet" de Porcupine Tree. Más allá de que musicalmente hablando es muy bueno, el concepto es genial, y es que se trata de una crítica a lo que veníamos diciendo. Te dejo la reflexión de un amigo sobr el concepto:

"las letras de Wilson palpan fehacientemente el desgarramiento moral y la vaciedad existencial de las sociedades contemporáneas, en especial las de primer mundo. Todo el Fear of a Blank Planet habla de este nihilismo, que se evidencia en una falta de reflexión y concientización de la juventud, y que no es asintomático"

Nayeli García dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Eliud Delgado dijo...

Concuerdo contigo en casi todo sobre la crisis de la poesía. Agregaría que al pensar al libro como "producto cultural" ambas palabras deben tener el mismo peso. Además de eso, creo que el poeta de nuestros días debería tener siempre muy claro que se tendrá que dedicar a algo más que a escribir, no sólo para su propio sustento, sino para tener contacto con la realidad. Sin entrar en clacismos (de ricos o pobres, que ambos los tienen), a veces me da la impresión que mientras menos actividades aledañas (empleos de todo tipo, aunque sea temporales) tiene un poeta es más fácil que caiga en los espejismos del poeta maldito. Al menos en mi experiencia los trabajos aparentemente poco relacionados con la poesía me han dejado mucha retroalimentación. Tal vez con un poco de acercamiento a la realidad los poetas podrían darse cuenta de que la crisis de la poesía es parte de una crisis cultural más grande.


Yo también soy una de las pocas personas de 25 años o menos que acostumbra leer el periódico (de ser posible varios), pero no cuento porque ya he vivido de eso. Le tengo un gran afecto al periódico impreso, que como ningún otro medio tiene la capacidad de reflejar el caracter político e ideológico tanto de quienes lo producen como de quienes lo compran. La opción que han tomado algunos es volverse resúmenes impresos de la información publicada el día anterior en su portal de noticias, con las columnas de opinión (según yo la columna vertebral de un periódico)como valor agregado. Así lo hace el New York Times (que leía casi diario cuando era periodista), y su versión impresa es cada año más delgada, sin mencionar que los sábados es casi simbólica. Yo creo que sobrevivirán algunos, pero invariablemente un día no muy lejano las suscripciones terminarán descargandose (tras un cargo a tu tarjeta de crédito) en automático en pdf a nuestros ipods y palms, con las primeras descargas las imprentas pararán para siempre; ese día lloraré tanto como cuando murió George Harrison o cuando le llegue la hora a los dos Beatles que aún nos quedan.

Eliud Delgado dijo...

... si para entonces tengo hijos, y alguno me ve llorando por eso tal vez digan algo así: "papá, eres tan del siglo XX..." jajaja

Roberto Banda dijo...

Hola, que tal. Veo que tus post van mejorando conforme se aleja "la epidemia mediatica", pues esta claro que la epidemia real aumenta en el mundo, yo no desestimaria que vieramos un rebote de esta en nuestro país. Ahora veremos si la conciencia de los ciudadanos de esta nación es suficiente después del bodrio que causaron las autoridades al no dar a conocer debidamente a la población la gravedad del problema. Causar pánico y desconfianza no es la manera de prevenir una situación como esa.

Ahora, bien, que si es algo triste como el siglo XXI va avanzando y nosotros, la penultima generación que vivió en el siglo XX, veamos como varias cosas que conocimos y que son parte de nuestra educaci
on sentimental tengan que ir dejando espacios vacíos para dar cabida a otros nuevos a los que tardaremos en acostumbrarnos. Al igual que la mayoría de los que comentaron aquí, yo también soy afecto al periodico, a varios periodicos mexicanos y un par de periodicos extranjeros -como El País, que independientemente la posición política de los directores y dueños de este, me encanta leer todos los sábados, sobre todo por Babelia, si es que lo encuentro disponible a las horas en que despierto.

Como ya lo mencionabas en un post anterior, las disqueras y las tiendas de discos ven en esta crisis un nemesis. La industria musical, tal y como la conocemos ahora, va a cambiar. Así como la industria editorial. Hay muchos que ven cercano el fin de la palabra impresa y la debacle de libro. Si lo retomamos desde la perspectiva de que el libro es un "producto cultural" y la creciente crisis economica y la crisis que muchos llamarían "espiritual" respecto al indice de lectura que se da en varias naciones, la situación es muy preocupante. Que una pequeña comunidad -la de los lectores, cada vez más pequeña- tenga que lidiar, no solo con empequeñecimiento sino con el ocaso de cierto sistema de conocimiento es duro. En cierto punto ciertas predicciones se hacen validas al ver la situación en medio de la que estamos. Aclaro, predicciones realistas y no jaladas como las que hemos oido en estos días.

La crisis en la poesía reafirma este pensamiento. Ante un panorama donde las disyuntivas ya no son generacionales, donde ya no hay que romper con lo que otra generación hizó o siga haciendo, sino contra lo que el otro hace -o así se piensa-, es difícil encontrarle un sálida, una opción donde se unan esfuerzos sino un archipielago de soledades aun más amplio que el que existia en épocas de los "contemporaneos". Que en el panorama actual de la poesía haya más gente a la que le interese crearse una "imagen" o un "prestigio" propio,a crear las bases para el renacimiento de una poesía menos elitista y desligada de la solemnidad de un "medio" ya caduco. Es desconcertante que el poeta, en este caso, que nació como el portavoz de las masas, se vea reducido a un simple susurro sobre la desintegración personal de su ego. No creo que sea solo en la poesía, también se ve en otros generos de la literatura y el arte. Hace poco leí sobre una muestra de arte mexicana donde se apremiaba más el valor ornamental de lo que se exhibia que el valor estetico o artistico de este. Que importe más cuanto va a tu cartera que la mediocridad de tus creaciones, deja mucho que desear del panorama artistico mexicano, y bueno, ya no solo mexicano.

Sobre nuestra generación no sé que decir. Me quedaré callado para no expresar tantas cosas que me irritan tanto de esta que todas las respuesta resultan ofensivas. No es lugar para esto aunque sé que quedarse callado es más bien solapar lo mismo.

Y en fin. Pronto habrá un nuevo post en mi blog. Un post un poco especial. Ando desarrollando algo pero necesito correciones por expertos en la materia como Eliud y Aurelio.

Vale. Espero verte pronto para ver si charlamos un poco, que dada la situación no se ha podido.

P.S.

A mi también me ha dado gusto el premio al que ha sido merecedor nuestra querida Loca José Emilio P. (vease "LDS"). Para mi es un gran poeta y muy querido, porque de no ser por él yo ahorita estaría estudiando derecho y no me interesaría mucho la litaratura (sin agraviar a Manolo y a toda la gente de derecho que le gusta la literatura y/o escribe, pero esa es la verdad). Esperemos que siga recogiendo reconocimientos bien merecidos, pues es un gran escritor.

También a ver si podemos hablar sobre la ética de los escritores, que yo también tengo una visión diferente sobre esta.

Saludos

Nayeli García dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
edegortari dijo...

Naye: te amo.

Cronos: Efectivamente la crisis es mucho más amplia. Muy interesante el tecto de la contraportada. Y felicidades por el libro.

Eliud: Yo también lloraré. En serio.
Somos muy del siglo pasado.

Roberto: Tengo mucho que decir aún sobre la edipedia; la estupidez es infinita. Si, hay que vernos.

Eliud Delgado dijo...

Checa este sitio:

http://thequietus.com/about

R&R y La mosca están muy lejos de ser y/o representar lo mismo que a muchos nos causa sentimientos encontrados sobre el NME o Spin, pero creo que hace falta algo como The Quietus en español, ¿a poco no?

Yaxkin Melchy dijo...

LA IMAGINACIÓN O EL CORAZÓN PERDIDO DE LA POESÍA MEXICANA.

Reírse de la cara de alguien es como reírse de un poema. Acto inútil que ha estancado a un fuerte segmento de la poesía mexicana en la superficialidad de “los buenos poemas”, en los cuales los rasgos a evaluar son: la estructura, la imagen, lo comedido, y lo acertado del tema tratado según las circunstancias actuales irónicas o televisivas. Esta superficialidad es la de los poetas que nunca podrán creer en la poesía como profecía, sueño, delirio, conocimiento, sabiduría. Los que creen que hay que hacer poemas, y no mundos nuevos, los que creen que hay que ser poetas y no profetas o magos o sabios o místicos.

Ellos se engañan porque en el fondo de sus corazones saben que toda ficción poderosa es por densidad. La densidad de una obra es que no pretende dar solo significado, sino dirección, sentido. Harry Potter es una ficción poderosa, genera movimiento, genera aspiraciones, y valores que se asimilan. Sin embargo no toda obra poderosa tiene la bendición del mercado, la ficción corre los riesgos de ser un libro más que se cierra.

Ver “lo bueno o lo malo” del poema resulta tan superficial como clasificar a sus creadores en “buenos y malos” poetas, habría que pensar en la densidad de un poema que a lo mejor no entiendo o que me mueve al enojo. La densidad de poema: un hasta adónde pretende, habría que preguntarse…

La ficción igualmente tiene el poder de crear a los lectores de su mundo, de su entendimiento, sean humanidades luminosas o monstruos kamikazes, sean robots o animales travestis. Ruptura es asentar una nueva tradición.

En ese sentido quizá sea tanta la ruptura del sabio que ha recorrido todas las tierras, como las del profeta que ha descifrado los números del universo, sean ellos los poetas que han dado cuenta de una ficción sobrehumana, he ahí la genialidad. La realidad no existe, toda ficción es realidad, nuestra realidad es una ficción.

Poemas así, obras así, plantean el desafío: una apuesta mortal contra el tiempo que vive un solo hombre

La ficción es un rito que queda en las mentes, más allá que en sus páginas. Y algún día en que los robots sean realidades o la humanidades luminosas, los monstruos suicidas o los animales travestidos. Algunos esos de los que se callaron dirán: pero si esto lo conozco y esto es un texto real. En México los caminos de las escrituras potentes están más cercanos al ninguneo por el silencio, y a veces a ser descalificados como “sinrazones”, malos poemas o como textos con partes “rescatables” (para los más benevolentes). Estos lectores enclaustrados piensan que la literatura se acaba al cerrar el libro.

Sin embargo la poesía es pan en otros sectores de nuestro país (por poner el caso de comunidades indígenas) existe un delirio poético que se lee, se siente, se comenta, se festeja y el libro siempre queda abierto en las casas.

Los grandes poetas crean porque ellos son medios, prestan la voz a ficciones poderosas: dioses, sentimientos, ciencias, artes. Las grandes ficciones crean Valor, Aspiración, las obras fuertes son Éticas.

En el panorama nacional cada vez nos cansamos más de los ya acostumbrados “buenos poetas, comedidos muchachos”. Ellos que solo repiten las ficciones de su tiempo, cubriendo un segmento entre la televisión y el reloj mercantil.
Son los “poetas correctos” para un público que al cerrar un libro sólo le queda el recuerdo de haber leído un buen poema. Nada más.

La ficción no es hacer lindos versos, por origen ficción es romper y recrear las reglas. Desde las más elementales que son las de la naturaleza. En el mundo real una manzana se cae al piso, en la literatura los animales son hombres y la gente vuela, y por ende las reglas políticas, religiosas, morales, mercantiles, personales también pueden romperse y recrearse. Por eso la ficción puede poner en jaque a un sistema político entero. Ficción es poner otras reglas del juego.

Todo poeta de nuestro aprecio debería ser místico, sabio, loco, profeta, científico, medium, y nunca más volver a ser poeta, todo poeta de nuestro aprecio es aquel poeta del que no podríamos reírnos por la simple cara de su texto.

Cansancio de las caras bonitas,
imaginar el corazón perdido de la poesía mexicana.


Yaxkin . Melchy