3 mar. 2012

There Is A Light That Never Goes Out

Hacía unos meses, Nicola le había hablado mientras se iban de una fiesta en Sighthill a otra en Wester Hailes. Se habían enrollado bien, acabando por despegarse del grupo. Ella se mostró muy receptiva y Spud hablaba libremente colocado por el speed. De hecho, parecía pendiente de todas y cada una de sus palabras. Spud no quería llegar a aquella fiesta, simplemente deseaba que pudieran seguir caminando y hablando. Se metieron por el pasadizo subterráneo y Spud pensó que debía intentar rodear a Nicola con el brazo. Entonces se le vino a la cabeza un pasaje de una canción de los Smiths, una que siempre le había gustado titulada "There Is A Light That Never Goes Out":

           And in a darkened underpass 
           I thought Oh God, my chance has come at last
           but then a strange fear gripped me 
           and I just couldn't ask

La triste voz de Morrisey resumía cómo se sentía. No rodeó el hombro de Nicola y sus intentos de ligársela después resultaron lamentables. 

(...)

Alison se vuelve hacia Spud: "Spud...Danny. Vámonos de aquí. Quiero irme a casa".
          "Eh...sí...vale".
          "No quiero ir a casa sola, Danny. Ven conmigo."
          "Eh...sí...a casa, vale...eh...vale."
        Se escurren del bar inundado de humo tan subrepticiamente como lo permiten sus cuerpos hechos polvo. 
         "Ven a casa y quédate conmigo un rato, Danny. Nada de drogas o eso. No quiero estar sola ahora mismo, Danny. ¿Sabes lo que quiero decir?" Alison le mira tensamente, lacrimosamente, mientras van dando bandazos por la calle. 
        Spud asiente. Piensa que sabe lo que le está diciendo, porque él tampoco quiere estar solo. Pero nunca puede estar seguro, nunca jamás puede estar seguro del todo.  


Irvine Welsh, Trainspotting, "Hay una luz que nunca se apaga"




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