5 abr. 2011

Radiohead y el rey oculto

Esta nota la escribí para el recién fundado periódico El Horizontal (que espero chequen porque es formidable)

Fueron casi cuatro años de espera desde que salió el In Rainbows y en medio de una mínima promoción para el lanzamiento, limitada al propio anuncio de la banda en su blog, The King Of Limbs salió a la luz un día antes acompañado de un mensaje de Ed O’Brian: “Es viernes… es casi fin de semana… hay luna llena… pueden descargar The King Of Limbs ahora si lo desean”. De inmediato, por ahí de las cuatro de la mañana en México, descargué el disco esperando que la espera haya valido la pena.

The King of Limbs no es lo que esperaba de Radiohead. Es un buen disco, pero no alcanza la genialidad de su anterior trabajo. Para muchos pasará como un disco de lados-b, para otros será la prueba de que Radiohead ya no hace bien su trabajo. Los fans más acérrimos celebramos el lanzamiento, inundamos Twitter con nuestra euforia, y, por supuesto, aclamamos el disco por la maestría de sus creadores. Sin embargo los fans acérrimos sabemos igualmente que con Radiohead no es bueno tener muchas expectativas porque casi nunca las cumple.
Expectativa atroz.No me atrevería a decir que Radiohead hizo un disco mediano en su discografía adrede. Pero sí puedo afirmar que a ellos en este momento les importa más crear intrincadas construcciones como “Bloom” y “Feral” que tienen que ver más con la inteligencia musical que con la emoción. The King of Limbs, a diferencia de In Rainbows, privilegia más la creación intelectual que los himnos emocionales. Sólo “Lotus Flower” (posiblemente la mejor canción del disco) y “Codex” entran en esta última categoría; son canciones más cercanas al disco anterior, donde casi todos los tracks tenían el grado pop perfecto para ser sencillos, sin comprometer un alto grado de complejidad en la ejecución y creación, como “15 Step” que fue una canción muy exitosa a pesar de estar en 5/4, un compás poco común en el pop, más propio del jazz. No son canciones creadas para enloquecer a las multitudes de un concierto, sino para deleitar con su arquitectura al escucha solitario, a través de unos audífonos.
La decepción por el disco está presente en la red, detrás de todas las notas celebratorias en las redes sociales y en los periódicos. Después de cuatro años, el público (en especial aquel de la “nueva escuela” que llegó a Radiohead apenas en la década pasada) no se ve tan satisfecho como podría desearse. También han salido algunas notas de críticos, que ciertamente se sienten más profetas, diciendo que The King of Limbs demuestra que Radiohead “no es tan bueno como sus fans creen”. Esos mismos críticos y fans decepcionados olvidan que Radiohead entregó Amnesiac en el 2001 y Hail To The Thief en 2003, dos discos que, a pesar de sus innegables cualidades, son obras menores en la discografía del quinteto de Oxford. El problema central es que Radiohead es uno de esos grupos cuyos discos más medianos son obras maestras si se comparan con otras agrupaciones: son muchos los grupos que quisieran tener The King of Limbs entre su discografía. Sin embargo la vara con la que medimos a Radiohead es muy alta, por la sencilla razón de que esos cinco ingleses universitarios son lo mejor que le ha pasado a la música popular en los últimos 15 años.
La brillantez de The King of Limbs radica en que es un disco discreto, hecho para solitarios. Su nombre lo explica de algún modo: El título se refiere al árbol más viejo de Inglaterra, con más de mil años de antigüedad, que se encuentra en lo más profundo del bosque británico, lejos de la extensión urbana, sin ostentar siquiera una placa que le diga al extraño que está frente al rey de los árboles ingleses. Al que pase por ahí acaso sólo le llame la atención la longitud y la forma de las ramas, de proporciones monstruosas. Así es el nuevo disco de Radiohead: un rey solitario que no busca ser aclamado, sino guarecerse en lo profundo del bosque, sólo alcanzable para aquel que esté dispuesto a emprender su búsqueda.

2 comentarios:

Yorick Perôrt dijo...

Y por supuesto que habemos muchos que nos reverenciamos ante un disco que se hace con la majestuosidad de siempre, sin el afán de buscar la satisfacción que no sea la propia. Eso es lo que los hace únicos y que nos hace pensar que OK Computer es apenas un disco de los muchos de mi querido Radiohead que nos faltan escuchar... y entender.

Saludos.

Sergio Ceyca dijo...

Creo que el de arriba tiene un punto, que prescisamente iba a tocar yo. No creo que Radiohead alguna vez haya sido una banda que saque discos por sacar obras medianas u obras maestras. Si Yorke ha declarado que Radiohead no tiene planes a largo plazo por ahora, no veo como puede ser eso. De mi opinion, ellos solo componen y listo. ¿Qué componen? Lo que deseen. Si entre eso va o no una obrita maestra, perfect. Si no, no creo que realmente les moleste. Como utiliza una cita Cortazar en el Último Round: Se puede lo que se hace. Y si se han hecho cosas tan grandes ya, es porque se puede. ¿Dónde encontraste lo del título haciendo la referencia al arbol? Lo estuve buscando y no di con nada. Saludos