13 sep. 2009

Muse: ridículamente geniales

Y si todo esto no fuera monstruoso, ¿no sería soberanamente ridículo?
Tita Valencia

La ciencia-ficción fue un género fundamental para la crítica política dentro de la literatura y el cine en el Siglo XX. Suena raro si se enuncia de golpe, pero deja de serlo si nos ubicamos en la Guerra Fría, por ejemplo, y pensamos en la sensación que causaba leer en aquel tiempo 1984, Un mundo feliz o Fahrenheit 451. En ese momento todo, políticamente hablando, era posible. Incluso las páginas más perversas o increibles de estos libros resultaban extrañamente familiares para los lectores. Todo era posible, sí, aunque el feliz término de las confrontaciones era, muy seguido, más fantástico que los mundos insertos en los libros de Orwell o Bradbury.

Esos libros sirvieron al momento de su aparición para vislumbrar o adevertir futuros capaces de ocurrir; cualquier final trágico era probable a los ojos de muchas personas y, en el peor de los casos, inminente. Hoy sirven para cotejar el presente con aquellas realidades: qué estuvo a punto de ocurrir, qué ocurrió, qué es familiar aún, qué fue evitado. Es claro que estas novelas seguirán ostentando el dote de parecer proféticas, pero su vigencia se ciñe a su capacidad de descifrar los tiempos actuales, ya que (recordemos lo obvio) nosotros, año 2009, somos el futuro en relación al año de 1948. Al situarse en espacios y tiempos imaginarios por completo, esta vigencia de la ciencia ficción es más fuerte que la de algunas obras políticas realistas; éstas últimas peligran en la capacidad de relacionarse con la realidad del lector al tener los pies bien puestos en la Historia. Es decir, mientras la ciencia ficción parece tener inagotables maneras de leer el futuro (por más rebasado que éste parezca), la literatura basada en hechos históricos, a los ojos de algunos lectores, sólo es capaz de leer el pasado: horóscopo secular versus situaciones y contextos sumamente vigorosos, increiblemente atroces, pero caducos.

Ahora bien, esta larga introducción era sólo para contextualizar el último disco de Muse: banda que, por no abandonar cierta ingenua teatralidad y el regocijo de cantar sobre teorías de la conspiración, siempre ha parecido un tanto ridícula. No lo niego y lo repito: son ridículos. Lo dejaron muy claro con su anterior disco, Black Holes And Revelations: once canciones de épica apocaplíptica espacial: el soundtrack perfecto para cualquier película que verse sobre el fin del mundo. Ridículos, efectivamente, pero también geniales: ¿Qué grupo en los últimos diez años dentro del mainstream ha logrado generar un discurso político digno en sus discos sin parecer, a los oídos del gran público, difíciles de entender en ese nivel de lectura (Radiohead), incapaces de rebasar la moda donde se generaron (System of a Down), demasiado "violentos" y con causas muy particulares y precisas (Rage Against The Machine), con poca credibilidad (Coldplay), con visión limitada al pensar que los problemas de su país son los del mundo (Green Day) o simplemente choteados (U2)?

A mi parecer sólo Muse llena el perfil cabalmente. Y es curioso porque este grupo se sirve de muchos elementos (musicales y literarios) de casi todos los grupos anteriormente mencionados.
Sin embargo sus logros van por otro lado: El éxito de Muse para generar un mensaje político es que se basan en la premisa de ser rídiculos: no requieren creedibilidad porque nunca se han sentido ni mostrado como meriotorios de ello y esto los salva de ser, cosa peor, cursis. De hecho sus letras políticas suelen ser, efectivamente, cursis y los lineamientos políticos bastante ambiguos. Pero en este mundo en que ya a casi nadie sorprende una opinión política ser ambiguo y cursi es un acierto; el discurso se vuelve accesible a casi cualquier escucha y éste, ya que la letra es difusa, genera relaciones con el contexto político inmediato o con el mundial sin sorpresas ni baches. A diferencia de lo que pasaba muchas veces con RATM, con Muse no hay que saber mucho del EZLN o del racismo en E.E.U.U. para entenderle o, mejor aún, para apropiarse del discurso: El mensaje de Muse tiene mayor plasticidad (aunque no pierde la esensia): es adaptable y rebasa su nicho sin mayor dificultad que la del idioma.

La clave de todo está en el uso de la ciencia ficción. El nuevo disco de Muse, The Resistance (basado en 1984 de Orwell), ofrece un futuro gobernado por el totalitarismo; no es nada ajeno a la realidad y sin embargo suena inverosímil cuando ellos lo dicen. Esto ocurre porque su postura ante el futuro no es más que un despiste; en realidad hablan del presente. Así como 1984 se escribió a partir de las suposiciones sobre las tendencias a seguir con el socialismo y el capitalismo para leer presente y futuro, el paralelismo de The Resistance yace en nuestra realidad junto a una exageranción brutal de la misma partiendo de las más actuales (y disparatadas) teorías de la conspiración. El mundo que el grupo inglés propone es un espejo de feria donde todo se ve más grande y atroz de lo que en realidad es. Y por supuesto cuando algo se agranda mucho se vuelve (palabra del día) ridículo. Muse es un grupo que piensa que si te dicen que los niños de África se mueren de hambre y que el gobierno de los Estados Unidos es el Cuarto Reich los tomarás por ingenuos; en cambio si te dicen que los extraterrestres quieren gobernar la Tierra y que debes luchar por la supervivencia del género humano tal vez pienses que es mejor preocuparse por la maldad terrícola y porque el buen gobierno empiece en casa.

Tengo dos ejemplos para esto. El primero refiere a dos canciones del nuevo disco, "Resistance" y "MK Ultra". La primera canción habla sobre la relación que en el libro 1984 tienen sus personajes principales, Winston Smith y Julia sellada en el coro por una cursi sentencia: "love is our resistance". Pero si uno toma en cuenta que la situación planteada remite a un búnker secreto, a que es casi seguro que serán encontrados y capturados, qué más te queda, qué puedes hacer: El amor deja de ser un arma invencible; se vuelve un consuelo inservible o una trampa perfecta (como ocurre en el libro, de hecho). Por su parte, "MK Ultra" remite al proyecto homónimo de la CIA donde hacían experimentos para control mental, pero la misma letra encaja muy bien si hablamos de algo más cercano y tangible como el control gubernamental o empresarial sobre medios de comunciación en tantos países. Si checan las letras pueden ver que ninguna de estas conclusiones es forzada o disparatada. Y si bien busca un cierto nivel de lectura, no es difícil que muchos escuchas saquen conclusiones parecidas por su cuenta. Las letras de Muse son mucho más accesibles que las de Radiohead (en cuanto sutilezas estilísticas y referencias literarias) o las de RATM (en cuanto a referencias políticas actuales), pero no tan simplonas como algunas de Green Day o U2.

Por otra parte no olvidemos que Muse tiende a complementar su mensaje con el material audiovisual: en sus conciertos uno no sólo ve decoración con motivos extraterrestres, sino también imagenes y video en las pantallas sobre cosas más mundanas (desastres naturales, represión política, escenas de guerra, etcétera), pero como te dicen que no es en serio lo que dicen (a diferencia de U2) no parece rebuscado, ni ingenuo, ni gastado el discurso: parece complementado.

Cuando parece que Muse exagera o miente, dice la verdad; cuando afirma tener la verdad, miente o exagera a todas luces. Lo digo por mi siguiente y último ejemplo:

Como pueden ver es una imagen contradictoria (por no decir, nuevamente, ridícula). Es la portada del primer sencillo del disco, "Uprising". Y es más extraña si agregamos un fragmento de la letra: "They will stop degrading us/They will not control us/We will be victorious". Esta letra quiere sonar a cualquier cosa que no sea tonta, cursi, risible. ¿Pero qué debe pensar uno con esta imagen? En palabras del vocalista Mattew Bellamy, esta imagen representa a la sociedad actual: tan maleable y con la misma iniciativa que podría tener un osito de peluche. ¿Qué "levantamiento" podría organizar un ejército de osos de peluche? ¿El mismo que nosotros? Es risible la idea, sí, pero no equivocada. Aunque, ¿qué se puede esperar de un grupo cuyo disco más paranoico empieza desmintiendose y haciendo ironía de sí mismo al cantar "The paranoia is in bloom"?


Muse es un grupo digno de la época en que vivimos, donde la paranoia, la abulia y el descontento improductivo son el pan de cada día: Saben que para marcar su descontento no basta con hacer lindas referencias bíblicas a cada paso como Coldplay (aunque el Viva la Vida me guste mucho) o con pedir la liberación de Mummia Abu-Jamal cuando la mitad de la gente que te escucha no sabe quién es él y no le interesa saberlo (como le pasó a RATM): el chiste es mezclar la verdad con risibles teorías de conspiración; mezclar lo genial con lo ridículo: !Viva la resistance!



16 comentarios:

Anónimo dijo...

Que chingues a tu madre con Muse

f.

Nayeli García dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Cronos dijo...

Creo que los trolls tienen un fetiche contigo, Eduardo. No te dejan en paz ni aquí ni en devra.

Acabo de escuchar el disco. No leí las letras aún, pero al menos por el lado musical puedo decir que me gustó bastante. Esa canción de United States of Eurasia, por cierto, es puro Queen, pero la verdad es que me encantó.

Por lo demás, muy interesante lo que comentas. Sobre todo me gustó la comparación que de algún modo realizas entre las temáticas de dos grupos que, hasta cierto punto, son a veces más conocidos por la ideología complementando su música. En ese sentido, U2 me parece el epítome de lo cursi. Muse, en todo caso, lo maneja mucho mejor.

edegortari dijo...

Anónimo: Se agradece la visita, la lectura y que te tomes el tiempo para comentar. Saludos cordiales.

Naye: La constipación es un mal común de nuestra época. Ahora que lo mencionas, es posible que ya exista una corriente o un estilo en la música de los últimos diez años de temática futurista o ciencia ficción. Los Klaxons, por ejemplo; el Kid A de Radiohead que es sobre el probable primer niño clonado y todo Daft Punk, especialmente en Human After All. Sin darnos cuenta parece que se está gestando un estilo que si podría tener conexiones con la psicodelia en usos y costumbres, aunque obviamente no sea tan grande su influencia. Te amo mucho.

Cronos: Efectivamente se traen algo conmigo, pero se agradece que se tomen la molestia de molestarme.

A mí me fascinó la música de The Resistance. No sé si sea su mejor disco pero si le pongo 5 estrellas. United States of Eurasia me parece genial con todo y Queen y I belong to you con ese pedacito de Saint Saens de Sanson y Dalila y con el solo de clarinete es maravillosa. Se volaron la barda.

Creo sinceramente que Muse ha logrado crear un discurso que pocos creerían viable y es justo porque estamos acostumbrados a que los grupos propositivos como U2 se vuelvan una copia y burla de sí mismos. No hay que ser tan serios en música política, esto se puede aprender de Muse y el mejor ejemplo es el desastre que es el U2 actual. Saludos.

arnaldo dijo...

Metete tu resistance por el culo, donde debe de estar

edegortari dijo...

Gracias arnaldo por los buenos deseos.

Roberto Cruz Arzabal dijo...

Lo de la onda futurista es, creo, un recuerdo hecho presente retro. Basta recordar toda la onda de vaqueros futuristas, conquistadores galácticos y marcianos avecindados en NY de los 70. Desde los extraños discos de Alice Cooper, los Velvet y sobretodo el gran Bowie. 'Ora que meter en el mismo cajón el Kid A, el Myths of the Near Future y lo que hace Daft Punk, no sé. Será que algo se me escpa, pero más que temática de CF, me parece cercano a cierto apocalipsis inminente. No sé.

De cualquier modo, me encantó el ensayo. Eso, mi estimado Eduardo, es una buena crítica cultural. ¿Por cierto, ya revisaste lo que conté de Zizek?

Y cómo joden los trolls en tus blogues. Eso es tener fama, chingao. A saber, la resistance mejor en el culo que en el hocico.

Un abrazo

edegortari dijo...

Ciertamente exageré en mi pasado comentario. AUnque, ahora que lo recuerdo, Muse en el video de Kights of Cydonia hace un homenaje a los vaqueros intergaláticos de los setentas. Por otra parte, las diferencias entre Klaxons, Radiohead y Daft Punk son abismales, pero creo que sí tienen en común algunos rasgos del ci-fi avocado al 2012 (aunque, eso sí, retro).

Muchas gracias, hermano, por la felicitación. Y sí ya revisé lo de Zizek y la verdad es que sus conclusiones son maravillosas. Además, tengo que aceptar, me quedé contrariado al ver las diferentes clases de inodoros que tengo en tu/mi casa: Estoy entre contemplativo y pragmático.

QUisiera que la presencia de anónimos se reflejara en el número de visitas al blog, pero ya ves...

Un abrazo

Diana dijo...

Hombre, nunca había leído tan exhaustivo análisis! Concuerdo en todo.

Diana dijo...

Ay, y ya tienes fans! Los anónimos son los más fans de los fans ever!

Eliud Delgado dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Eliud Delgado dijo...

El anonimato es una máscara que se usa cuando no se tiene cara para ser sincero, entre amigos hay veces que la crítica resulta más genuina que el halago. Pero en fin, no vale la pena decir más.

Aprecio mucho la crítica musical profunda y culta, creo que has mejorado mucho. Por lo menos desde la reseña del histórico primer concierto de Radiohead en el Foro Sol a este ensayo sobre el nuevo álbum de Muse veo (por la ausencia de inexactitudes y la seguridad en la redacción) un avance. No sé hasta que punto sea la carrera o el aprender de los errores, pero está muy bien.

Los dos primeros párrafos me hicieron recordar la manera en que leí aquellas novelas (mismas que en su momento influyeron en decisiones académicas y de vida) y el contexto personal y social (en la plena paranoia que se contagiaba desde Nueva York a todo Occidente tras el 11 de septiembre de 2001) en que se dieron esas lecturas. También la manera en que las relacionaba con otros dos grandes álbums: el Kid A y el Amnesiac de Radiohead.

Debo confesar que Muse nunca me ha terminado de convencer aunque tengo que aceptarlo, el simple hecho de que mantengan una credibilidad sólo equiparable a la de Thom Yorke & Co . pero a la vez sean mucho más digeribles es su gran acierto. En gran medida creo que ese acierto se explica en su capacidad de ficcionalización, que es precisamente de donde viene, usando tus palabras, la parte ridícula que los hace geniales.

Ya entrando más en el sentido de los gustos (que no significan que algo sea mejor o peor), mientras más épico se pone Muse más me encanta, pero recurrir a Queen no me convence.


Un abrazo.

Pd. Ya está abierto mi blog y pronto va a empezar las tercera temporada.

edegortari dijo...

Diana: gracias por las porras y sí, parece ser que los anónimos son fans de clóset.

Eliud: También muchas gracias por las porras. Y, también, creo que el anonimato en un blog es la cara de la inmadurez. Pero bueno...

"Ficcionalización" es la palabra que faltó en el ensayo. Muy cierto lo que dices. En cuanto a los gustos, si bien lo Queen cada vez es mayor, creo que tendemos a rechazar ese tipo de influencias y homenajes porque, a diferencia de la literatura, el concepto de "tradición" sólo nos gusta en cuanto a la distorsión de las guitarras.

Saludos!

Albert Estrella dijo...

Lo escuché por primera vez en la página de msn completito y ahi vamos dándole duro a the resitence
y si pues, lo de los peluches a los que sólo les queda el amor como un simple consuelo es además irónico porque esos peluches no tienen a humanos que los puedan brindar ese amor, como si se hubiesen quedado en las nubes de tan cursis o algo así
viva muse
saludos desde Perú

VioletStarfish dijo...

Caí en este Blog por pura casualidad. Estaba buscando información sobre Mk Ultra y me quedé leyendo tu entrada, que por cierto, me parece muy interesante y acertada.

Aunque he de decir que a una fan como a mí, no le gusta mucho leer que su grupo favorito sea ridículo. Pero lo entiendo y concurro contigo. :)

Bueno, guardaré tu Blog en favoritos y me estaré dando una vuelta por aquí. Saludos!

Grecia dijo...

Buenísima la reseña, igual que The Resistance.