23 sep. 2006

Enseñanzas del filósofo Elke Zea (parte uno)

El sábado tuve que ir a la escuela a las siete de la mañana. Eso fue porque ahora asisto a unas clases especiales llamadas sabatinos. Los sabatinos tratan de que si eres un alumno muy flojo o menso, puedes recursar dos materias los sábados, de cuatro horas cada clase. Y me da mucha hueva tener que ir a las siete de la mañana en fin de semana a la escuela pero la asistencia es el ingrediente principal de este excarmiento, ya que con una falta estás reprobado. Así que fui a mi primer día de sabatino y descubrí que no era tan cansado como parece. Para empezar porque ,aunque son clases de cuatro horas, en realidad, con un descanso de quince minutos cada dos horas, uno puede sobrellevar la condena. Además es preferible para mi recursar que tener que estudiar para los exámenes.
El chiste es que ya en mi segunda clase me encontré que uno puede aprender mucho más allá de lo que estrictamente uno tiene que aprender en clase. Lo digo porque mi maestro de matemáticas uno es de las personas más cagadas que he visto en mi vida. La sabiduría de este profesor de matemáticas (al que llamaré El Gran Filósofo Elke Zea), han sido bastantes para una sola clase.
La primera muestra de sabiduria nos la dio al hablar de religión, el cual fue el tema de la clase. Cosa importante con todos los rollos de pedofilia en el clero que andan sonando ahora. Su primera enseñanza fue que el cardenal Rivera (ése hijo de puta) le ha dado un nuevo sentido (o igual y descubrió el original) a aquella frase que es "dejad que los niños se acerquen a mí".
Luego continuó con la clase y nos dio otra verdad universal a través de los quebrados. Lo que pasa es que hoy explicó que hay varias maneras de resolver ese tipo de operaciones. Nos dijo algo así: "Miren chavales. La operación de aquí arriba es la sencilla; la de aquí abajo la complicada. Entonces yo lo veo como hacer el amor. La de arriba es el rapidín, al chingadazo; la de abajo es más romantica, se lleva su tiempo. Pero cuando uno anda erizo, las dos son la misma vaina."
Sé que cualquier persona mayor a 18 años que lea esto no le parecerá muy gracioso pero amén que tengo menos y que me puedo reir de esas pendejadas.
Pero lo que realmente me aturdió fue cuando volvimos a hablar de religión y laicisismo. De pronto debrayávamos acerca de la mamada que es que cada vez la iglesia católica se meta en cosas que no le importan. Esta vez fue la jalada de oponerse a los contenidos sexuales del libro de Biología II de secundaria. Alguien dijo que era porque contenían descripciones detalladas de los genitales. Pero yo dije, según mi información, que en realidad se quejaban de que en la sección de sexualidad se describía el faje y la masturbación. Entonces un muchacho me preguntó: "¿Acaso se puede describir un faje?". A lo que Elke Zea (hermano perdido de Leopoldo Zea) respondió: "Esa es una pregunta básicsa para cualquiera que desee ser escritor; ¿Hay algo que no se pueda describir?"
Y no he dejado de pensar en eso toda la tarde.

1 comentario:

Anónimo dijo...

...Lo inefable