17 nov. 2009

He juntado muchos tickets de autobús ultimamente

Hace no mucho (un mes, acaso), compré Rudo y Cursi. Excelente película. El narrador, en algún momento azaroso, dice que sería maravillosos saber, desde un principio, si uno será un crack o un hincha. La diferencia entre pasión y talento es pequeña. Muchas cosas serían más sencillas si uno supiera su lugar en el estadio. A veces, lo que uno quiere no es lo que la vida quiere para uno.

En menos de un mes realicé tres viajes fuera de la ciudad: Oaxaca, Tepotzotlan, Morelia. Distintas razones, distintos placeres. Oaxaca: práctica de campo de lingüistica. Tepotzotlan: puente de día de muertos (por la compañia, este viaje superó, por mucho, los otros dos). Morelia: tuve el enorme gusto de ser invitado a una charla sobre, ay, literatura joven. Aquí la nota.

Hice cuestionarios de mazateco y jugué póker; me fotografié junto a un pato y visité con Naye el museo del Virreynato (también compramos calabazas de barro); conocí la catedral de Morelia, visité amigos e hice amigos. Además, volví a tocar con mi grupo de azotea. La mejor tocada de mi vida. ¿Qué más da lo que la vida quiera para uno? Va bien la cosa.

Tres canciones que me han acompañado estos días: